El Slunch
Primero te presentamos el brunch, unión entre desayuno y almuerzo. Ahora te introducimos el slunch, una sofisticada forma de comer entre la merienda y la cena. Descúbrelo a continuación.
El slunch es una combinación de las palabras inglesas “supper” y “lunch”, y es una forma práctica y entretenida de comer al final de la tarde., compartiendo con amigos o familiares. El slunch se podría definir como algo más elaborado que una merienda, pero menos producido y ceremonioso que una cena.
Cómo y cuándo hacer un slunch
El slunch está pensado desde las 5 de la tarde en adelante. El objetivo de esta merienda-cena es compartir un momento agradable y tranquilo entorno a alimentos dulces o salados o ambos y además, juntar dos comidas en una.
La idea del slunch es que sea tranquilo y relajado, no pongas cubiertos, ni platos ni grandes fuentes, el slunch está orientado a las miniaturas y los tentempiés de todo tipo.
Se coloca todo sobre la mesa y cada uno se sirve y come lo que se le antoja y en el orden que se le antoja. Esto le da el toque desenfadado al slunch. Combínalo con una música agradable en un ambiente acogedor para sentarse, como el living, con cómodos cojines y sillones.
Una de las particularidades del slunch, es que a diferencia del común de las comidas, aquí se parte por lo dulce para terminar con lo salado, como una forma de seguir con el orden de merienda y cena.
Los dulces
La idea es empezar con pequeños bocados dulces, como por ejemplo unas mini tartaletas, unos muffins y galletas surtidas.
Para aportar un toque más fresco, introduce ensaladas o brochetas de fruta, que se puedan acompañar con queso fresco de untar o mermeladas cítricas.
Lo salado
Con respecto a lo salado, en el slunch no entran las papas fritas, el maní o la típica bollería salada. Apuesta por pequeños bocados al estilo finger-food, es decir, que se come con las manos, aprovecha que es divertido y está de moda.
Una opción es presentar verduras cortadas en bastoncitos para untarlas en salsas preparadas en base a yogurt, ciboullette, guacamole, pimientos, queso fresco, atún, aceite de oliva, etc. También puedes preparar mini-quiches, pizetas y montaditos al estilo tapas.
Acompaña esto con distintos tipos de panes, de nueces, aceitunas, cereales, etc.
Para beber
La idea es poder ofrecer bebidas para acompañar los bocadillos dulces y salados.
El secreto está en acompañar las bebidas calientes con los platos dulces y las bebidas frías con los salados.
En cuanto a las bebidas calientes, opta por el café, el té, acompañados de leche o crema y las infusiones. El chocolate caliente también es una excelente idea, sobre todo si lo combinas con malvaviscos, canela, vainilla y otros elementos al más puro estilo Starbucks.
Para lo salado lo mejor es apostar por los batidos y smoothies naturales. Combina plátano con naranja, mango con piña, vainilla con frambuesas y todo lo que se te ocurra. Ofrece también agua mineral y zumos para amenizar.
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