Trastorno del pánico
El trastorno del pánico es un trastorno de ansiedad que causa ataques repetitivos e inesperados de intenso miedo, que pueden durar de minutos a horas.
La causa exacta del trastorno de pánico se desconoce, aunque la herencia puede jugar un papel en su desarrollo. El trastorno de pánico a menudo ocurre en miembros de la familia que no son parientes consanguíneos.
El trastorno de pánico se presenta a menudo el doble en mujeres que en hombres. La persona afectada con frecuencia vive con temor a otro ataque y es posible que no quiera estar sola o alejada de la asistencia médica.
Los síntomas por lo general comienzan antes de los 25 años y aunque el trastorno de pánico se puede presentar en niños, no suele diagnosticarse hasta que la persona es mayor. Las personas con esta afección generalmente se someten a pruebas y exámenes para síntomas relacionados con ataque cardíaco u otras afecciones antes de que se haga el diagnóstico de trastorno de pánico.
La característica fundamental del trastorno de pánico es la presencia de crisis de pánico recurrentes, inesperadas y que no se encuentran relacionadas con ninguna circunstancia en particular (son espontáneas), sin un factor externo que las desencadene, o sea, que no son desencadenadas por una exposición a una situación social (como si lo es el caso de la fobia social) o frente a un objeto temido (en cuyo caso se trataría de una fobia específica). Otra característica del trastorno de pánico es el miedo persistente a padecer una nueva crisis de pánico, esto es miedo al miedo y se lo denomina ansiedad anticipatoria. Esta ansiedad puede a llegar a ser tan importante que puede llevar a confundir el diagnóstico de trastorno de pánico con el de trastorno de ansiedad generalizada.
Te damos algunas medidas que puedes tomar para ayudarte a ti misma o a cualquier persona que sufra de este trastorno:
- Informarte acerca del trastorno de pánico a través de profesionales especialistas y libros específicos.
- Aceptar que es una enfermedad, que consiste en crisis intensas de angustias, ansiedad anticipatoria y conductas de evitación.
- Reconocer que es una enfermedad que requiere tratamiento especializado y conductas de autocuidado.
- En una primera etapa del tratamiento, incentivar el compromiso y cumplimiento de las indicaciones médicas.
- En una etapa posterior del tratamiento, y en acuerdo con el terapeuta, estimular el enfrentamiento de los miedos y temores según el ritmo de cada persona, reforzando los avances aunque sean pequeños.
- Tener una conducta acogedora y serena, sin contagiarse con la urgencia de la situación.
- Entender que la persona está realmente asustada, pero señalarle que la crisis no es peligrosa ni involucra riesgo de vida.
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